jueves, 28 de julio de 2011

Las Guerras de Rabia IV

"Parecia una noche como otra cualquiera, oscura, lugubre, ella hacia horas que se habia ido, oculta alla en el horizonte. El contemplaba el horizonte del mañana con quietud, su vientre rugia con algo de hambre pero hacia tiempo que se juro asi mismo no quejarse por cuestiones tan nimias. Ella era su alimento, su vida pero esa vida se apagaba por momentos, parpadeaba como aquellas extrañas luces tilililantes del cielo.

Quizas es que ella no era la Luna sino una de aquellas hermosas estrellas, bueno, el nunca lo sabria, no le importaba. La amaba con locura, luna o estrella.

A su lado el pequeño cachorro se removia comodo en su lugar de reposo, la dama se lo habia regalado, el lo tomo como una bendicion, una prueba de responsabilidad y un obsequio de amor. Siempre miraba al cachorro con cariño y siempre pensaba en ella de forma instintiva, secretamente se decia a si mismo que le recordaba un poco a ella.

Hacia recuento del dia mientras contemplaba la noche, soplaba una ligera brisa, anunciando un invierno cercano que por desgracia parecia no querer establecerse en aquella region. Recordaba a los lobos disfrazados de cordero, hombres y mujeres que actuaban con normalidad, civismo y cortesia, con tal de  satisfacer sus tristes necesidades.
Los habia que despreciaban tu cariño, diciendo que era falso, a consecuencia del desengaño o el despecho. Los habia que habian desaparecido cariñosamente del mapa pero el lo comprendia, eran felices y jamas exigiria lo contrario.
Los habia que iban y venian a conveniencia segun soplaba el viento del deseo o el aburrimiento.

Y en general se creaba un rebaño de idiotas, incapaces de verse a si mismo, como sin consciencia de si mismo. Faltos de humildad, faltos de disciplina y de algo llamado respeto. Sobrados de lenguas bifidas y venenosas, cargados de egoismo insano y de caprichos autodestructivos.

Puede que sea mi vision extravagante de las cosas pero decidme, cuantos de vosotros puede decir que hizo siempre lo correcto y no lo que dictaba su caprichosa intencion de encajar en todo lo que les rodea. Yo no quiero ser amigo tuyo sino me aceptas tal como soy. No quiero ser amigo tuyo si eres incapaz de respetar mi deseo y sobre todo, no quiero ser tu amigo sino me quieres...

Y puede que sea por eso que estoy solo en tierra de lobos, lobos vestidos de ovejas, disfrazados de cortesia, de dobles intenciones, deseosos de esto y de aquello, aguardando su oportunidad para llevarse un trozo de pastel.

Ella me mira extraña y piensa en lo agresivo que soy, en lo bruto o descortes de mi persona. No me importa, yo la protegere de todo, incluso de mi mismo. Se lo que necesita y por las estrellas y mis ancestros que se lo dare, aunque para ello...tenga que construir puentes de plata en el cielo.

Venid a por vuestro trozo de pastel, artistas callejeros mal pagados."

Un saludo,

Raphael.

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