"Ya estoy cerca", se decia a si mismo nuestro joven corredor. La carretera por donde dirigia sus pasos era estrecha, en ella se arremolinaban las hojas caidas de los arboles caducos, que ya cansados, habian decidido deshacerse de sus ropajes otoñales. Algunos cantos rodados hacian que nuestro amigo tuviese que mover las piernas agilmente a un lado y a otro, demostrando su ya de por si, gran agilidad. Su torso desnudo expiraba sudor, la sangre que manaba de su frente se detenia en las cejas pero a veces le caia alguna gota, obligandole a cercarse a marchas forzadas.
Era joven, dijeron muchos, no valia para algo asi, no estab preparado para afrontar una carga como aquella y no podria aguantar en el frente por mucho tiempo, no llegaria nunca demasiados lejos y mucho menos siendo un humano tan simple como era.
Le habian dado una mision, debia tomar aquel fuerte, su capitan habia muerto a manos de una de aquellas terribles criaturas y el resto de su Garra dispersada, solo le habia quedado una solucion, habia tomado él, el mando y dirigido a su Uña a un asalto suicida contra aquella fortaleza, habia dado ordenes especificas, el haria de señuelo a las tropas enemigas para congregarlas en un mismo punto donde serian asaltadas por el resto del grupo.
Cinco hombres contra treinta, aquella no era una proporcion demasiado esperanzadora pero le habian enseñado, que ellos no eran hombres normales, pertenecian a la VII Legion y nada ni nadie, demonios o hadas, podrian impedirle tomar aquella fortaleza.
Maximo, notaba el jadeo de sus perseguidores, ya casi lo habia alcanzado pero ellos desconocian una cosa, Maximo, pese a ser un hombre, era el mejor de los hombres...
Vio su escudo y su gladius en el centro del claro y cerca dos jabalinas, clavadas y lista, en la posicion que habia ordenado que estuvieran. Miro atras y calculo, le daria tiempo, si, podrian conseguirlo. Se rasgo la camisa, le incomodaban los flecos rotos de la misma, la arrojo a los lados y descubrio su tatuaje de la Legion.
-¡Por la Septima!- Grito Maximo y cuando se encontro a la altura de la jabalina, la aferro con fuerza y sin mirar la lanzo en la direccion contraria por la que habia venido, los musculos de su brazo se tensaron y la jabalina se convulsiono cuando fue arrojada. Sin mirar los resultados de su lanzamiento y aprovechando la potencia de su movimiento semicircular, tomo la siguiente jabalina y la arrojo en la misma direccion pero esta vez se freno en seco, vio como la jabalina volaba recta hasta un nuevo objetivo, como un pajaro de presa. Cerro los ojos mientras se dejaba caer y rodaba hacia detras gracias al peso de su cuerpo, primero toco el suelo su rodilla derecha y con un movimiento de cadera impulso el resto de su cuerpo, al final del giro se encontro de rodillas. A su derecha el gladius y a su izquierda su escudo abollado, la lanza aun no habia acabado su trayectoria y mientras el se erguia, alzo la vista, eran cinco hombres mas, uno yacia en el suelo, intentando rasgarse el cuello para poder respirar, la jabalina se lo habia atravesado y otro amagaba la jabalina pero perdia de vista a Maximo, su verdadero problema.
Maximo lanzo una estocada al frente, firme y violenta, atraveso la frente de su adversario. Paso por alto el escudo al hombre, cubriendolo de un golpe que para Maximo seria fatal, dandole tiempo a sacar su gladius de la cabeza de su enemigo. Un empujo lo ayudo..."
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