En la vida de toda persona se forma de poquito a poquito un codigo de conducta, de honor, una naturaleza por la cual es identificado pero quiero creer que hay tres palabras que marcan a todo hombre y mujer, son el poder, el deber y el querer. En dias como hoy, de lluvia y frescor hiriente, pienso en esas palabras y es que son tan magicas, tan increiblemente poderosas, aun pareciendo tan simples.
Poder; Esa palabra es la que mas me gusta y es que tiene muchas cosas hermosas asociadas. La fe de que el hombre puede cambiar y mejorar, la ambicion de ser mas y mejor y la voluntad de avanzar dia a dia. Todos podemos lograr lo que queramos, volar, soñar, amar e ir a las estrellas. Si QUEREMOS, podemos y asi vemos como otra palabra importante surge, el querer.
Querer; Ambicionar de forma descabellada y maliciosa, hacerlo con amor. Querer materialmente y querer espiritualmente, un gran abanico de posibilidades. Podemos querer a un persona, podemos hacerlo y entonces la magia surge, el combate con nuestro alrededor, la liza final en la que Dios, Ala, Buda o cualquier otra entidad cosmica hace de juez de nuestros actos, viendonos con total neutralidad, analizando nuestros justos o no sentimientos, decidiendo si son fruto de la oscuridad o la luz. Pero, ¿que DEBEMOS hacer?, eso es mas dificil de saber.
Deber; Los hombres y mujeres nacen con deberes, con menesteres autoimpuestos muchas veces, fruto de lo politicamente correcto. El deber es el peso negativo, muerto del triunvirato vital que forma nuestra moral. A veces queremos y podemos hacer cosas, marcar objetivos pero no debemos, a veces porque afectan a otros y les hace daño, a veces por que nos marca socialmente como inadaptados pero en todo caso, el deber es el Pepito Grillo de nuestra moral.
Y es que al final solo soy un hombre normal, con inquietudes normales, de tematica simple y a la par tan compleja. Amando con todo lo que se puede amar, como una semilla que se planta y germina con los años. Por que al final pese a que parezca malo, o carente de sentimientos, es solo una fachada para ocultar lo fragil que soy. Otro embustero caminando los senderos de la mentira y terror que es la vida, encuentro el camino y me quito la mascara, ya lo hice tantas veces con tan nefastos resultados, lo vuelvo y volvere a hacer. Infatigable en el camino de encontrar lo que todos anhelamos, no quiero oro, ni fama, ni siquiera una vida tranquila, quiero una motivacion para levantarme por la mañanas y sonreir por que brilla el sol, quiero una motivacion para ir en el bus y al ver a una pareja sonreir, quiero una motivacion que este ahi siempre, que luche cuando yo hinque la rodilla en el suelo, una motivacion que me haga soñar, no un año o dos, no algo efimero, quiero algo duradero pero es lo que todos queremos, es por lo que todos luchamos en el fondo de nuestro ser, amar a alguien tanto que lo odiemos.
Por eso somos gladiadores en la arena, por eso somos lobos furiosos, por eso somos amantes soñadores. Por ti.
Un saludo,
Raphael.
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