"Embaucame, engañame y hiereme. Me lo repeti muchas veces a lo largo de las frias noches de soledad, escuchando el principio de una pesadilla, una que siempre se repetia y es que los demonios del pasado nunca abandonan a su huesped mortal, siempre golpeando el cristal de tu juicio, siempre filtrandose como el humo a traves de las grietas del hoy y del mañana. Sin necesidad de esgrimir mas arma que la de su sola presencia, con el miedo que inspiraban, era mas que suficiente para que cualquier hombre se replantease cualquier desicion.
Y yo, ademas, no es que sea presisamente un ejemplo de hombre pio, como todos tenia mis propios pecados. Drogas, alcohol, rameras de una noche e intentos de suicidio habian trastocado un poco mi cerebro y quizas por eso mi forma de percibir la realidad, era extraña o simplemente distinta. Cuando andaba solo por la calle me decia a mi mismo, que no era malo, simplemente un joven con mucho que vivir y con un gran camino a sus espaldas, quizas no el mas recto pero si que fue divertido, al menos durante un tiempo. Hasta que ellos tomaron forma y se presentaron uno a uno delante mia.
Era hombres o algo parecido, algunos marchaban con el torso desnudo o con ropas prietas, como si quisieran intimidarme con su cuerpo herculeo y aunque nunca fui el mas fuerte, ya desde pequeño me peleaba contra tres de mi clase y salia airoso, era la rabia lo que me impulsaba y fue Rabia, el primero en adelantarse y hacer una graciosa reverencia.
- Hola Raphael, mi nombre es Rabia y aunque ya nos conocemos es la primera vez que nos vemos cara a cara.- Aquella cosa era mas bestia que hombre, de complexion enorme, torso recto y cabeza cuadrada, solo sus ojos podian derretir el hielo mas frio o apagar el fuego mas poderoso. Y es que el era mi mejor compañero, el instinto asesino, la brutalidad, caras golpeadas contra la pared, dedos rotos y hombros luxados, el es el olvido y la condena de la verguenza por mi ira.
-Un placer conoceros mi lord, como sabreis yo soy otro de vuestros graciles y siempre fieles acompañantes, podeis llamarnos angeles o demonios, entes antropomorficos o simplemente seres ilusorios de vuestra cabeza, en cualquier caso y para no dilartarme demasiado y que esto se convierta en un discurso eterno, mi nombre es Mentira.- Que cosa tan hermosa, de complexion fina y delicada, su tono de piel combinaba los tonos frios, dandole un aspecto de muerto pero era tan seductor, como si su piel me engañase y me hiciera creer que era bello y es que el era la manipulacion, la mentira, las maquinaciones, la codicia y el anhelo.
-Somos mas, muchisimos mas susurramos mentiras al odio del hombre, levantamos las armas por el, somos la primera bala de la guerra fraticida que llevais practicando desde hace eones. Estamos aqui, vigilando y poniendos a prueba, mantados si fallais, sin recompensa por la victoria, este es vuestro purgatorio especial y nosotros somos los alcaides de vuestra prision sin sentido.- Mentira era muy elocuente pero no impresionaba demasiado despues de visto, se adelanto y toco la frente de Raphael, que paralizado ante la extraña vision no intento evitarlo.- Tu Bestia Rosa esta ya madura, tiene propia consciencia y dentro de poco libraras la mayor de las guerras, la que dira si tu eres mas o menos, si sera el Angel Redentor de tu propia anima o si seguiras siendo por siempre, el cachorro mal herido y lastimoso.
- Yo...Yo, yo soy Raphael. No soy un esclavo de nadie, no soy un peon de nadie. Mi unico señor soy yo, libro mis guerras y si quiero tiendo mi mano.- Raphael comenzaba a recordar quien era, a sentir el fuego que tantas veces lo alimento y se irguio, a la vez que Rabia hacia un gesto con la mano y algo se proyectaba desde el cuerpo de Raphael.- Perros inmundos, no se quienes sois pero no me dais miedo, me da igual si sois angeles o demonios, si sois la rabia pura o el engaño pero yo soy mas y mejor, no he caido y si lo he hecho es para elevarme mas fuerte y rapido, acaso creeis que me podeis intimidar con este estupido numerito de aficionados. Donde estan vuestros aterradores poderes, donde estan las cohortes del miedo y la guerra.- La Bestia Rosa habia salido del cuerpo de Raphael y esperaba atenta a una señal de sus amos, con los musculos tensos y la mirada en blanco, no sabia ni razonaba, no con sus amos delante.- La Bestia Rosa, nos conocemos pero aunque sin ella estoy incompleto, puedo pelear.- Raphael se crujio los nudillos y se quito su chupa de cuero, su pañuelo se movia al viento, en aquella carga desesperada y por un momento algo curioso aparecio en su espalda, unas enormes fauces, babeantes, asesinas, que lo acompañaban.
Rabia dio un paso al frente y extendio su mano, otro humano estupido que intenta hacer frente a Rabia, el angel de la destruccion, otro humanos estupido que moriria a sus manos. Rabia concentro su poder divino y proyecto su energia pero...fallo, algo pasaba, algo terrible. Raphael habia amagado la onda de choque y justo un segundo despues, sataba hacia Rabia. Rabia lo miro confuso, un segundo antes de que el puño de Raphael golpease el rostro de aquella cosa, a camino entre angel y demonio, aquella gran incognita sin nombre pero con demasiados a la vez."
Un saludo,
Raphael.
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