"Avanzaba jadeante por la tenebrosa pradera de alguna basta e inquietante tierra lejana, perdida de la mano de Dios. Su cuerpo estaba lleno de los pequeños cortes que te hace las ramitas sueltas de arboles de hoja caduca y madera quebradiza, sus pies estaban llenos del barro poco humedo de una tierra que llora los lamentos del ayer, su cuerpo era el mapa de una vida poco tranquila, ni demasiado fornido ni demasiado dejado, el cuerpo un mapa de su propia existencia. Pero sin duda lo mas inquietante eran sus ojos, tristes de forma permanente, algunos decian que transmitian serena calma, otros se asustaban cuando el los miraba fijamente, en cualquier caso, quizas las dos cosas mas peligrosas de aquel cachorro era su sonrisa de tiburon, afilada y sanguinolenta y su mirada rabiosa, siempre buscando una pelea, un nuevo reto.
Atras, dejo a los lobos, que extrañamente no cesaban de aullar, parecian tristes. El languido y profundo lamento de los buhos, eran la oda al adios prematuro y alli estaba ella, brillando como siempre, con ese color a papiro viejo y esos enormes surcos en su rostro. En la tempestad de su pecho se fue formando un sonido primigenio, brutal y sin sentido, era un lamento pero se ahogo en un simple gruñido, en el gruñido de la frustracion y ahi, delante de el, estaba la bestia a la que habia salido a matar, una enorme y espantosa creacion de alguna mente semidivina, con poco gusto para la creacion viva.
Giro el cuchillo en su mano, su piel se tenso, sus musculos se endurecieron como sogas de barco salinizadas por la brisa asfixiada, su pelo se encrespo y quedo tirante, como si hubiera usado kilos de algun aceite fijador natural, era una imagen poco grata para alguien que aprecia la belleza humana, una "cosa fea", por asi decirlo pero esa imagen se rompio.
Su piel se requebrajo como una hoja de papel, dejando entrever una piel oscura y peluda, sus musculos se deformaron y desaparecieron, dando lugar a una nueva anatomia, su pelo se cayo rapido y quedo flotando en una caida inevitable, hasta el esponjoso suelo cubierto de hojas secas y el hombre que hubo se paro en seco, cayo al suelo y rodo, para segundos mas tarde, dejar a la vista una enorme criatura, de aspecto aterrador y forma vagamente humana, que solo dejaba pensar en un enorme lobo del infierno.
El nuevo ser, olisqueo el aire en busca de su presa, como fijando su depravado olor en las fosas nasales, como sino quisiera depender unicamente de su vista. Movio los musculos de los hombros y las garras se clavaron en la tierra, dejando sus zarpas tensas como cuerdas de piano, se termino de sacudir el cuerpo, como lo hace un perro quitandose el agua o la incomoda sensacion de un recuerdo o acto no deseado. Y dejo el cuchilo, ahora no mucho mas grande que una pequeña hoja, clavado en la tierra. Como un faro o una señal de su presencia, recordandose a si mismo que deberia volver a por el por que esta vez solo le harian falta garras y colmillos..."
Un saludo,
Raphael.
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